Víctor Atallah: Gobierno priorizará salud mental; ampliarán redes atención y prevención
La salud mental en RD

Santo Domingo, R.D. – El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, anunció el fortalecimiento de las campañas de prevención, detección temprana y la ampliación de las redes de atención en salud mental a nivel nacional, reafirmando el compromiso del Gobierno de priorizar este tema dentro del sistema de salud.
La salud mental en RD
El funcionario llamó a la sociedad dominicana a reconocer la depresión como una condición de salud real que requiere atención oportuna y un abordaje integral, y destacó que la educación y orientación sobre sus signos y síntomas son claves para prevenir consecuencias graves.
“La depresión debe ser identificada y atendida en todos los espacios: atención primaria, centros educativos, entornos laborales y comunitarios. Cada día sin atención puede agravar esta condición”, expresó Atallah.

Indicó que el Ministerio de Salud Pública, junto al Servicio Nacional de Salud (SNS), ha fortalecido las redes de salud mental, incrementando el número de profesionales y ampliando los servicios disponibles.
Para el año 2025, el país pasó de 925 a 1,100 psicólogos, de 145 a 166 psiquiatras, y de 14 a 17 Unidades de Intervención en Crisis.
No obstante, reconoció el déficit de especialistas en psiquiatría, pero aseguró que se trabaja en la revisión curricular, incentivos a la formación y programas de entrenamiento médico supervisado, en coordinación con las sociedades médicas especializadas.
Asimismo, informó que durante 2026 se continuará ampliando la cobertura y calidad de los servicios, así como la articulación interinstitucional. “Invertir en salud mental es invertir en desarrollo y bienestar. Nuestro objetivo es construir una sociedad más resiliente y emocionalmente saludable”, afirmó.

La depresión y la salud mental
De su lado, el viceministro de Salud Colectiva, Eladio Pérez, subrayó que la depresión no es una debilidad, sino “una condición que puede afectar a cualquier persona y cuya prevención requiere el compromiso de toda la sociedad”.
Mientras tanto, el director de Salud Mental, Alejandro Uribe, destacó que esta condición figura entre las tres principales causas de consulta médica, aunque continúa siendo subestimada debido al estigma social.
El ministro de Salud encabezó el acto de conmemoración del Día Mundial de Lucha contra la Depresión, durante el cual se desarrolló el panel “Hablemos de la Depresión: Reconocer, Acompañar y Tratar”, donde especialistas abordaron factores de riesgo, señales de alerta, prevención y autocuidado.
El panel contó con la participación de la doctora Elizabeth Ruíz, encargada de los Servicios Psicosociales; Margaret Medina, coordinadora de Promoción y Prevención en Salud Mental; y como invitada, la licenciada Ileana Montero, psicóloga M.A.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 332 millones de personas viven con depresión en el mundo. En la República Dominicana, la prevalencia estimada es de 4.7 %, mientras que en América Latina alcanza el 12 %, con un aumento superior al 30 % tras la pandemia de la COVID-19.
En el acto participaron viceministros, directores y representantes de distintas entidades, entre ellos la presidenta del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI), Yanis Mejía.
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Se entiende por trastornos mentales comunes los que alcanzan prevalencias más altas, siendo los más importantes los de ansiedad y la depresión. Aunque, en general, se trata de trastornos leves o moderados, sus costes en las economías son enormes, aproximadamente el 50% de todos los costes de la salud mental y entorno a un 2% de producto interior bruto (PIB), debido a diferentes factores: no se les da la debida importancia, pese a que colapsan las consultas, no están bien detectados,un alto porcentaje de casos no recibe tratamiento, los que lo reciben no evolucionan bien (siguen tratamientos de escasa evidencia,consumenpsicofármacos durante años, el tratamiento psicológico es testimonial, pese a ser el tratamiento de elección), etc. Todo ello provoca cronicidad, pese a que existen tratamientos eficaces; aumento de la gravedad y comorbilidad (se acumulan nuevos trastornos); así como discapacidad en personas en edad laboral, con altos costes no sanitarios.
Según informes de la OMS, en la República Dominicana un 4.7% de la población padece de trastornos depresivos, mientras que un 5.7% sufre de trastornos de ansiedad (OMS, 2017). Estas cifras han aumentado en los últimos 15 años, pero podrían duplicarse en los próximos meses por la pandemia que estamos viviendo, según publicaciones recientes.Además, según este informe, la depresión es ya la primera causa de discapacidad, medida en años vividos con discapacidad (AVD o YLD). Esto representa un retopara los centros y servicios de salud mental de América Latina y el Caribe, que han tenido que adaptarse a la nueva realidad, afrontando una demanda creciente con recursos menguados.
Las limitaciones existentes en el sistema de salud mental de la República Dominicana fueron confirmadas mediante los resultados de la aplicación del Instrumento de Evaluación para Sistemas de Salud Mental de la OMS (IEMS-OMS). La falta de recursos financieros y humanos, deficiencias en la protección de los derechos de salud, la falta de atención a la salud mental y la poca participación de la sociedad civil, entre otras, representaron las principales limitaciones. De igual forma, la escasez de establecimientos con personal debidamente entrenado para abordar los trastornos mentales, la baja importancia brindada por los profesionales de la salud al aspecto psicológico del individuo, los estigmas sociales ante las enfermedades mentales, así como la baja comprensión de la relevancia del trabajo en equipo y la atención escalonada que se requiere para el buen tratamiento de trastornos mentales, son puntos importantes que perjudican la atención de la salud mental en la nación.
Todo esto puede provocar que se brinden diagnósticos inadecuados de la enfermedad que presenta el paciente. Por ejemplo, puede que se aborden continuamente sintomatologías a nivel físico sin que se trate la causa psicológica que realmente las está provocando. El diagnóstico y, en consecuencia, la intervención y el tratamiento inadecuados provocan que los pacientes frecuenten más los centros de atención primaria, se realicen pruebas innecesarias, se cronifique y agrave el desorden o enfermedad mental, se incrementen los gastos tanto para el paciente como para el sector de salud, entre otros efectos negativos adicionales.
En la actualidad, el sistema social y de salud de la República Dominicana se encuentra aún en una etapa temprana de evolución y no son fácilmente accesibles las técnicas y tecnologías para el tratamiento de trastornos psicológicos. Es por esto por lo que se hace necesario realizar nuevas investigaciones para comprender mejor la forma de abordar eficazmente los trastornos de salud mental en esta región caribeña y que permitan a su vez mejorar las herramientas de salud mental disponibles en la actualidad para la población necesitada. Sin embargo, los proyectos y estudios en los que se han desarrollado e implementado protocolos de tratamiento basados en la evidencia para la salud mental pública nacional son nulos.



