¿Por qué la población general no debe consumir una dieta sin gluten?

 ¿Por qué la población general no debe consumir una dieta sin gluten?

 La dieta sin gluten (proteína presente en trigo, cebada, centeno y avena contaminada con gluten, y sus derivados) es el único tratamiento para la enfermedad celíaca, un trastorno autoinmune que afecta al 1% de la población occidental, y se caracteriza por daño intestinal que causa vómitos, diarrea, estreñimiento, flatulencia, hinchazón y dolor abdominal. En los últimos años esta dieta se ha hecho muy popular en la población general, bajo la falsa creencia de que la eliminación del gluten aumenta el vigor, ayuda a perder peso corporal y mejora la salud gastrointestinal; una idea que ha sido promovida por celebridades como  Miley Cyrus, Kourtney Kardashian y Victoria Beckham.

En el 2015, el 21 por ciento de los estadounidenses habían comenzado una dieta libre de gluten sin medir los riesgos; pues dejaron de comer lácteos, cereales, harina, soya, conservadores, saborizantes y azúcar.

Además, según un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago (EE. UU.) este patrón de alimentación puede aumentar el riesgo de exposición al arsénico y al mercurio.

Una investigación realizada por el departamento de Celiaquía de la Universidad de Columbia (EE.UU.) en más de 100.000 personas, durante 25 años, reveló que la dieta sin gluten perjudica el correcto funcionamiento del corazón, documentándose 6.529 afecciones cardíacas, de las cuales 4,243 fueron infartos del miocardio no fatales y otros 2,286 mortales. Por consiguiente, el estudio recomienda que la dieta sin gluten solo debe ser consumida por quienes padecen enfermedad celíaca.

El gluten es la proteína que da esponjosidad al pan y a la pasta, así que cuando se usan harinas sin gluten los industriales han de incorporar más grasas para poder hacer un amasado adecuado, lo cual  aumenta el riesgo cardiovascular. Según la  Escuela de Salud Pública de Harvard la falta de gluten en la dieta aumenta en un 12%  el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, debido al bajo aporte de fibras dietéticas.

La deficiencia de fibras, además, altera la microbiota intestinal normal, aumenta los niveles de colesterol, triglicéridos, y el riesgo de sufrir cáncer de colon, estreñimiento, hemorroides y  diverticulosis.  Finalmente, el gluten por ser una proteína rica en glutamina (40%), fortalece el sistema inmune y preserva la integridad del intestino delgado.

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