¿Cómo deben alimentarse los pacientes hospitalizados que no pueden comer?

 ¿Cómo deben alimentarse los pacientes hospitalizados que no pueden comer?

 Muchos pacientes hospitalizados no pueden comer porque tienen una alteración de su estado de conciencia, a causa de algún accidente cerebro-vascular (ictus), traumatismo cráneo-encefálico; enfermedades infecciosas (meningitis, encefalitis), metabólicas (coma diabético, insuficiencia hepática o renal), o por algún desequilibrio del agua corporal y los electrolitos (intoxicación hídrica, deshidratación, alteración del sodio o del potasio), falla cardio-respiratoria, etc.

 Si el ayuno se prolonga por más de 1-2 semanas, los enfermos corren el riesgo de desnutrirse, con alteración de las defensas corporales y la aparición de infecciones, retardo en la cicatrización de las heridas, prolongación de la estancia hospitalaria y aumento de los costos de la hospitalización.

Para evitar el deterioro nutricional los enfermos se pueden nutrir por una sonda de alimentación que se introduce por la nariz hasta el estómago o el intestino delgado, o mediante el acceso gástrico directo por un tubo de gastrostomía colocado por vía endoscópica o quirúrgica.

Por esta ruta se administran suplementos nutricionales líquidos (fórmulas comerciales) o mezclas licuadas de alimentos (consomés), que proporcionan todos los nutrimentos requeridos (proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas, nutrimentos inorgánicos: calcio, fósforo, potasio, magnesio, zinc, etc) para lograr la pronta recuperación del enfermo y la preservación de su estado nutricional.

Este tipo de alimentación o “nutrición enteral” es más fisiológica y económica, preserva la integridad gastrointestinal y tiene menos complicaciones. Sin embargo, cuando no se puede acceder al aparato digestivo, o si el paciente presenta vómitos o diarreas incontrolables, obstrucción intestinal, sangrado gastrointestinal, etc, es necesario que el paciente reciba una mezcla estéril de nutrimentos, directamente a través de una vena de buen calibre y alto flujo.

Esta modalidad de alimentación o “nutrición parenteral” presenta mayor riesgo de complicaciones, y su aplicación requiere de un equipo multidisciplinario experimentado (nutriólogo, farmacéutico, enfermera y médico intensivista o internista).

Las mezclas de nutrición parenteral contienen aminoácidos cristalinos, dextrosa (glucosa) hipertónica, emulsiones de lípidos o grasas, multivitaminas y electrolitos (potasio, magnesio, fósforo, calcio, zinc, selenio, cromo, etc). Además se puede agregar insulina, ranitidina y antibióticos compatibles.

 Los  aminoácidos SIEMPRE deben administrarse acompañados de glucosa; NUNCA solos, para evitar que sean destruidos para producir glucosa, el combustible preferido de las neuronas, los glóbulos rojos y otras células del cuerpo.

 

Print Friendly, PDF & Email

Artículos relacionados